FOTOS E IMAGENES

sábado, 29 de agosto de 2020

Educar a los niños

 Todo lo que rodea a los niños forma parte de su educación

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Madre e hija jugando y desarrollando el equilibrio y la coordinación.
Fotografía propiedad de Inés García


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Mi nieta en su clase de danza.
Fotografía propiedad de Inés García

     Educar a los niños es una de las obras de misericordia más sublime que existe. Cada familia; según su cultura, sus creencias, sus costumbres y según las leyes e idiosincrasia de su País, tiene la responsabilidad de transmitir sus principios y valores a los más pequeños, para que estos se encaminen por los senderos que ellos consideren los mejores y correctos. Debemos entender que todo lo que rodea a los niños forma parte de su educación incluyendo la conducta de los adultos que están a su lado. Por esa razón, si el niño nace y crece en un ambiente hostil, posiblemente asuma esa forma de ser, pero si nace y crece rodeado de amor, seguramente se abrirá paso por esos caminos. Si la familia profesa alguna religión o creencia religiosa estos valores probablemente acompañen siempre al niño.

     El ejemplo es más poderoso que mil palabras; por esa razón los mayores deben saber conducirse en presencia de los niños, ya que estos son una “esponja” para absorber conocimientos e imitar a los adultos.

     Todo lo bueno que los padres y familiares puedan hacer por preservar la salud, física y mental de los niños y por la educación formal y extra cátedra de los más pequeñitos de la casa, es una inversión que dará frutos positivos en poco tiempo y llenará al hogar de bendiciones, de mucha alegría y felicidad.



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Mi nieta en su bicicleta.
Fotografía propiedad de Inés García


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Mi nieta recibiendo clases formales online.
Fotografía propiedad de Inés García

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Mi nieta con su padre exibiendo su medalla, después de una jornada deportiva. Fotografía propiedad de Inés García

     Además de la educación formal que se imparte en los recintos educativos, de los valores familiares y la educación en el hogar existe la cultura con todas sus expresiones, el deporte con todas sus disciplinas, todo tipo de trabajo y oficio… en fin, todo es propicio y excelente para educar a los niños. Lo importante es que aprenda todo cuanto esté a su alcance y si ese aprendizaje está lleno de valores mejor. El conocimiento es infinito.

     A medida que los niños van creciendo, los padres y representantes, los educadores y todos los que de una u otra manera contribuyen con su formación deben ir viendo o descubriendo las inclinaciones y potencialidades de los infantes. Cada ser humano tiene fortalezas que le identifican y es en esa primera etapa de la vida que hay que ayudarlos a desarrollarlas. Muchos niños se destacan por la ejecución de instrumentos musicales, otros por el canto, por el baile, por las manifestaciones artísticas como la pintura, por alguna disciplina deportiva... son tantas actividades que los niños pueden hacer, que no existen excusas ni en épocas de cuarentena y confinamiento, para no motivar a nuestros hijos y nietos a realizarlas.


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Mi nieta en su día de piscina.
Fotografía propiedad de Inés García

     Los niños, en su mayoría son muy creativos, les encanta explorar, inventar, les gusta preguntar y saber, aman ser el centro de atracción, algunos son extrovertidos, dinámicos... mientras que otros son introvertidos y de poca interacción; esa conducta, inicialmente no debe preocuparnos mucho, pero sí debemos mantener la observación constante y en caso de que lo amerite buscar ayuda profesional.

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Mi nieta en su día de recreación.
Fotografía propiedad de Inés García


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Motivar el amor por la naturaleza y por todos los seres vivos es fundamental en la formación de los niños.
Mi nieta aprendiendo a montar a caballo. Fotografía propiedad de Inés García

     El deporte, la recreación y el esparcimiento son fundamentales para que un niño crezca sano y fuerte. Los niños son dulces, coloridos, alegres y felices. Son buenos por naturaleza aunque algunas corrientes filosóficas digan lo contrario. Los niños son ángeles de Dios en la tierra, son puros, inocentes; por esa razón debemos cuidarlos, protegerlos, amarlos, respetarlos y ayudarlos a crecer en un ambiente sano, donde puedan desarrollar sus potencialidades. Somos nosotros los responsables de llenar su mundo de alegría y de felicidad. Debemos estimularlos a lograr metas, a elevar su autoestima, a tener dignidad, ética, a decir siempre la verdad, a creer en ellos mismos, a ser cada día mejores, a ser prósperos y sobretodo debemos enseñarles los valores que le sustenten durante toda su vida, principios como fundamentos inquebrantables de su existencia. Valores que permitan que ellos, como miembros de una familia y de la sociedad, contribuyan a mejorar el mundo. Los niños deben aprender respeto por ellos mismos y por los demás, normas de higiene y de salud, orden y disciplina. Los valores: trabajo, estudio, justicia y honestidad son fundamentales. Ellos deben aprender a ser virtuosos, prudentes, tener templanza y ser fuertes, ellos deben aprender a amar a Dios y a su prójimo y deben internalizar que son seres humanos importantes que nacieron para triunfar, para prosperar, para lo grande y para lo hermoso, para lo bueno y para ser inmensamente felices porque son los hijos predilectos de Dios y de la vida.


Empezaron a llevarle niños a Jesús para que los tocara, pero los discípulos reprendían a quienes los llevaban. Cuando Jesús se dio cuenta, se indignó y les dijo: «Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de Dios es de quienes son como ellos. Les aseguro que el que no reciba el reino de Dios como un niño de ninguna manera entrará en él». Y después de abrazarlos, los bendecía poniendo las manos sobre ellos.
Marcos 10:13-16


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Mi nieta en su día de recreación y de entretenimiento.
Fotografía propiedad de Inés García

Autor:@marcosmilano71

Los invito a visitar mi cuenta en hiveblog @marcosmilano71

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