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domingo, 28 de junio de 2020

¡ESTOY ARRECHA! ¿DÓNDE ESTÁ EL DIRECTOR QUE QUIERO HABLAR CON ÉL? (Anécdota)



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     En la mayoría de las instituciones educativas, las tardes son más tranquilas. Una de esas tardes la fuerte voz de una representante molesta interrumpió el sosiego:
     ➖ ¡ESTOY ARRECHA! ¿DÓNDE ESTÁ EL DIRECTOR QUE QUIERO HABLAR CON ÉL?.
Al escucharla, inmediatamente salí de mi oficina a su encuentro, para ver qué le pasaba y de qué manera podía ayudarla; además siempre he sido conciliador y no me gusta el irrespeto (me disculpo por el título del post):
     ➖ Buenas tarde Señora, por favor venga conmigo, acompáñeme a la oficina y con mucho gusto le atenderé. Al llegar a la dirección, rodé una silla, le ofrecí asiento y le pedí a la secretaria que por favor me trajera de la cantina, agua y café para ofrecerle a la representante. Mientras esperábamos el agua y el café me senté en el escritorio frente a la dama, le pedí que me disculpara mientras organizaba algunas carpetas (estrategia dilatoria para calmar a personas alteradas que piden conversar conmigo). Seguí moviendo carpetas de un lado a otro, para ganar tiempo, luego mirándole a la cara y regalándole una tenue sonrisa le dije:
 
  ➖ Está fresco el día. La Señora sólo me miró y nada respondió, sus gestos y acelerada respiración no eran normales. La secretaria regresó con el agua y el café, le ofreció a la señora la cual sólo agarró el agua, tomó un sorbo, me miró, tomó otro y colocó el envase en el escritorio, yo agarré el café, y le dije:
     ➖ Muy bien Señora, Usted dirá.
     ➖ Director, vengo a poner una queja en contra del coordinador; ¡resulta que la tiene agarrada con mi hijo y yo no me la voy a calar más! todo lo que pasa en el salón se lo achacan, como que si él fuera el único alumno en el aula. A cada rato me lo llevan para la coordinación, le hacen firmar el libro de vida y no sé cuántas veces me han llamado; ¡YA ESTÁ BUENO!. Sin dejar de interesarme por su problema, mirándole a los ojos en todo momento, dejé una breve pausa, esperé que se calmara y le dije:
     ➖ Señora, gracias por venir a conversar conmigo, siempre es bueno y además necesario que los representantes se den una vuelta por la institución, lo primero que le voy a manifestar es mi respeto; además, le pido disculpas por la molestia causada; sin embargo, le ruego me responda algunas preguntas en aras de resolver en buena lid el conflicto, ¿Dígame, cuál es el nombre de su hijo y por favor el grado y la sección en la que estudia?. Al obtener la respuesta, inmediatamente pedí a la secretaria que me trajera el libro de vida del joven, o el expediente como también se le llama. Cuando llegó el sobre pude ver lo que realmente estaba pasando, después de analizarlo por un momento le expliqué a la representante lo siguiente:
     ➖ Señora, de acuerdo con esta información, puedo presumir que el coordinador “no la tiene agarrada con su hijo”, tal como Usted lo afirma, lo que ocurre; de acuerdo con lo que estoy viendo en estos reportes, es que en algunas materias el joven no guarda la debida compostura, al parecer provoca situaciones que distraen la atención de la clase y hasta genera desorden en el aula y en una ocasión se peleó con otro compañero, aquí dice que irrespetó a la profesora de Castellano; además tiene muchas inasistencias, al parecer viene al liceo pero no entra a todas las clases sino a algunas asignaturas, el resto del día se le ve caminando por los pasillos, fíjese… y fui enseñándole cada una de las notas que tenía… al final, ya calmada, me dijo:
     ➖ Yo sé que mi hijo no es un santo pero es que el coordinador no lo deja en paz.
     ➖ Señora, el coordinador, en este caso, sólo está cumpliendo con una de sus funciones. Si usted se fija bien, notará que en cada asignatura su hijo presenta problemas serios de indisciplina, los profesores han tomado las medidas disciplinarias permitidas de acuerdo con nuestras normas de convivencia; las cuales, usted y su hijo firmaron y aceptaron cumplir mientras él estuviera en esta Institución, pero cuando el conflicto continua o supera lo legalmente establecido, entonces pasan el caso al coordinador y es él quien toma las medidas que el caso amerite, entre las cuales está citarla a Usted; por esa razón, le reitero: “el coordinador no la tiene agarrada con su hijo”. La señora, siguió mirando el expediente y me dijo:
     ➖ Está bien profesor, yo tomaré cartas en el asunto y trataré que ese muchacho mejore.
     ➖ Me parece bien que nos ayude, recuerde que su hijo tiene viviendo con usted quince años pero en esta institución, compartiendo con nosotros, sólo tiene seis meses debido a que antes estudió en otro liceo y por lo que veo aquí, presumo que le solicitaron cambio de ambiente.
     ➖ Es verdad profesor, así fue, en el otro liceo era insoportable, (a confesión de parte, relevo de pruebas).
     La conversación se extendió más de lo previsto y lo que pude observar fue un verdadero drama social, escuché largo rato a la señora, le manifesté algunas cosas, le di algunas recomendaciones, me comprometí a ayudarla en lo que estuvieras a mi alcance. Lo cierto fue que al finalizar el encuentro, me despedí respetuosamente de la señora, no sin antes redactar y firmar un acta respectiva del hecho.
     Lo primero que hice cuando la Señora se retiró de la Institución fue conversar con el muchacho; luego me reuní con el coordinador para tratar el tema. Otro día me reuní con los docentes de la sección. Lo bueno de todo esto fue que juntos pudimos ayudar al joven o por lo menos contribuir en algo en su formación, porque poco a poco fue mejorando su conducta.
     Pasaron cuatro años de aquella reunión, yo ya no era director ni trabajaba en esa institución porque estoy jubilado, cuando volví a ver al estudiante, nos saludamos con afecto, me dijo que estaba trabajando y estudiando, también me dijo que tenía una pareja, me aseguró que se estaba portando bien:
     ➖ ¡he madurado, profesor, me estoy portando bien! ... ambos sonreímos, nos dimos la mano, pero antes de despedirse, y con mi mano fuertemente agarrada, me miró fijamente y me dijo con firmeza y mucha seriedad:
     ➖ ¡MUCHAS GRACIAS PROFESOR!.
     Debo confesar que no me esperaba esa frase de gratitud; además, miré en sus ojos y sentí en sus manos la sinceridad de su expresión; sólo le sonreí con cariño, lo bendije y le deseé el mayor de los éxito:
     ➖ ¡SIEMPRE ESTARÉ A TU ORDEN HIJO MÍO!
     Verdaderamente vi a un hombre nuevo, un joven que cambió para siempre y que hoy es un ser humano de bien. Un hombre que solo necesitaba atención, respeto, buen trato y la oportunidad de demostrar, que si él lo quería, podía cambiar.
¡Toda la gloria sea para Dios!.
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